
Si te preguntas cuánto cobra un instalador de aerotermia, olvídate de las tarifas por horas. El trabajo se factura como una instalación completa, así que para entender qué pagas hay que desmontar la propuesta en sus partidas: equipo, obra y conexiones. En TERMAVIA Pontevedra reunimos estas ofertas escritas de empresas de tu comarca para que puedas compararlas sin prisas. La referencia real no son los números genéricos, sino casos concretos como las casas con caldera de gasóleo de la provincia, donde el coste final depende mucho de si hay que retirar o inertizar el depósito.
Cada vivienda cuenta su historia técnica. No es lo mismo colocar la unidad exterior en la terraza de un bloque en Coia que adaptar una casa de piedra en Deza con radiadores de hierro. Por eso, antes de hablar de precios, el instalador visita la finca. Esa mirada local ajusta la oferta a tus necesidades reales, ya sea en Vigo o en Sanxenxo, evitando sorpresas al ver la factura.
Equipo, materiales y mano de obra: las partes de un presupuesto de aerotermia
Al pedir presupuesto, verás que el importe se divide en tres bloques claros: el equipo de aerotermia, los materiales necesarios y la mano de obra. Mientras que el precio de la máquina suele ser similar entre ofertas, la partida de instalación es donde surgen las grandes diferencias. Esto ocurre porque el trabajo depende casi por completo de la obra que rodea a la unidad, no del aparato en sí.
Piensa en una casa de piedra granítica en Terra de Montes frente a un piso nuevo en Campolongo. En el primero, abrir rozas o pasar tuberías por muros de piedra vieja exige más horas y herramientas específicas que en una vivienda con tabiques de pladur. Además, cambiar radiadores de hierro antiguos por modelos de baja temperatura, adaptar el cuadro eléctrico para subir la potencia contratada o retirar un depósito de gasóleo enterrado son tareas que varían según cada caso.
Por eso dos viviendas con el mismo modelo de bomba de calor pueden recibir cifras muy distintas. Lo determinante no es solo qué se compra, sino qué hay que picar, conectar y preparar antes de colocar la máquina. Las visitas presenciales sirven precisamente para medir ese trabajo extra y evitar sorpresas finales.
Retirar la caldera de gasóleo y el depósito: la partida que se olvida
Al cambiar a aerotermia, el gasóleo se convierte en un problema si nadie lo gestiona. En las casas unifamiliares del interior de la provincia, desde Tabeirós-Terra de Montes hasta Deza, es habitual que queden restos en el depósito del bajo o garaje. Antes de retirar la caldera vieja y sus radiadores de hierro o aluminio, hay que vaciar por completo ese combustible, limpiar bien el tanque y sacarlo de ahí. Si el depósito está enterrado en la finca, no siempre conviene desenterrarlo; suele ser más práctico inertizarlo siguiendo la normativa para evitar filtraciones al suelo.
Asegúrate de que quien te haga la propuesta incluya explícitamente estos trabajos o indique claramente quién los realiza. No es un detalle menor: gestionar residuos peligrosos tiene su coste y requiere maquinaria adecuada para acceder a bajos estrechos o parcelas con caminos difíciles. Si pides presupuesto solo para instalar el equipo nuevo, te llevarás una sorpresa cuando toque desmontar lo viejo. La partida debe aparecer desde el principio para que compares precios reales entre instaladores habilitados de tu comarca, sin sustos finales ni obras inacabadas por falta de previsión en la retirada del material antiguo.
Distancia y accesos en la provincia: lo que suma el desplazamiento del instalador
La orografía pontevedresa condiciona cada visita técnica. En Cangas, los caminos estrechos en ladera obligan a maniobrar con cuidado para llevar el material hasta la vivienda. El centro histórico de Pontevedra, con su trazado peatonal y soportales de granito, exige una planificación del acceso regulado por vehículo, mientras que en Vigo los bloques de Coia o Teis presentan otra realidad: la unidad exterior debe caber en terrazas o cubiertas compartidas, requiriendo autorización de la comunidad antes de intervenir.
Fuera de las ciudades, las casas dispersas en parroquias como Bembrive o Zamáns implican recorridos más largos por pistas forestales. Por eso, confiar en instaladores de tu comarca acorta el desplazamiento diario. Un técnico de O Salnés llega antes a Vilagarcía que uno desde el interior; un profesional de O Morrazo conoce mejor los accesos difíciles de Moaña. Esta cercanía facilita las revisiones anuales necesarias para mantener el rendimiento del equipo y agiliza cualquier ajuste posterior a la instalación inicial.
Legalización y puesta en marcha de la bomba de calor
Una vez que la empresa instaladora habilitada termina el montaje de la bomba de calor, se encarga de legalizar la instalación térmica y de ponerla en marcha. Este trámite no es un simple formalismo burocrático: sin esa certificación técnica y administrativa, cualquier ayuda pública a la que hayas optado se queda sin efecto. La documentación que te entregan al finalizar el trabajo incluye el presupuesto o factura detallada, el justificante de pago bancario y el certificado de la instalación. Estos papeles son exactamente los que exige la Xunta de Galicia a través del INEGA para tramitar las convocatorias publicadas en el Diario Oficial.
Tener esta carpeta completa te permite solicitar también la deducción estatal en el IRPF por mejora de eficiencia energética, siempre que cuentes con los certificados correspondientes antes y después de la obra. En algunos concellos, presentar estos documentos puede ayudarte a conseguir bonificaciones en impuestos municipales. El instalador verifica que todo funcione correctamente, desde el cuadro eléctrico hasta la conexión con los radiadores o el suelo radiante, asegurando que el equipo rinda según lo previsto. Así, cuando revises tu solicitud de subvención en la sede electrónica de la Xunta, no faltará ningún requisito básico ni tendrás que volver a pedir papeles porque la instalación no estaba debidamente registrada.
Mantenimiento anual: qué incluye la revisión de un equipo aire-agua
Cada año, el instalador que te visitó debe pasar por tu casa para dejar el equipo aire-agua a punto. Empieza limpiando la unidad exterior, porque si está llena de polvo o ramas, respira mal y gasta más luz. Revisa la presión del circuito hidráulico y cambia los filtros del agua, cosas sencillas que evitan averías mayores. También comprueba si el sistema de desescarche funciona bien; en inviernos con heladas frecuentes, como las que se dan en Deza o Terra de Montes, la máquina tiene que quitar el hielo de sus serpentines sin quedarse bloqueada.
Si vives cerca de la costa, en zonas como O Morrazo o el Salnés, hay un detalle extra: el estado de la protección anticorrosión. El aire salino ataca las piezas metálicas, así que mirar esto es vital para que la inversión dure años. Además, ten en cuenta que muchas garantías de fabricante condicionan su validez a estas revisiones anuales. No hacerlo puede anular la cobertura si falla algo importante dentro de poco tiempo. Es una visita rápida, pero necesaria para mantener el rendimiento medio de toda la temporada.
Comparar propuestas de aerotermia partida por partida
Poner las propuestas una al lado de otra solo funciona si arrancan de los mismos datos: la potencia calculada para tu casa y el tipo de emisores que se quedan. No es lo mismo dejar los radiadores de hierro en una vivienda de piedra en Forcarei, donde las heladas aprietan, que sustituirlos por suelo radiante en un piso de Lavadores. Fíjate bien en qué retiran exactamente algunos instaladores. Si cambias a aerotermia, el depósito de gasóleo puede estar enterrado en la finca; esa partida de limpieza o inertización no siempre aparece desglosada. En Pontevedra ciudad, cerca del casco histórico, o en Bueu, la corrosión salina obliga a equipos protegidos, algo que encarece pero protege la inversión.
La garantía cubre piezas y mano de obra, pero muchas veces exige una revisión anual para mantenerse viva; comprueba si ese mantenimiento preventivo está incluido en el precio final o se factura aparte. La propuesta más barata suele ser incompleta: quizá no contempla subir la potencia contratada en el cuadro eléctrico, un detalle vital cuando hace frío y la máquina dedica tiempo a desescarchar. Tampoco aclara si incluye la gestión de los permisos comunitarios para colocar la unidad exterior en la terraza o fachada. Revisa cada línea de la letra pequeña antes de decidir, porque ahorrar ahora en partidas invisibles te pasará factura en rendimiento y tranquilidad dentro de unos años.